miércoles, 12 de noviembre de 2008

LA AMISTAD SIN FRONTERAS


La amistad sin fronteras
Cuentan que esta historia sucedió después de una sangrienta batalla.
- Mi amigo no ha regresado del campo de batalla señor. Solicito permiso
para ir a buscarlo…- dijo
un soldado a su teniente.
- Permiso negado -replicó el oficial superior- No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto.
El soldado haciendo caso omiso de la prohibición salió y regresó una hora más tarde, mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo.
El Teniente estaba furioso.
- Ya le dije que había muerto!!! Dígame…¿Merecía la pena ir hasta allá para traer un cadáver?
Y el soldado moribundo respondió: Claro que sí señor. Cuando lo encontré todavía estaba vivo y pudo decirme...
” ¡Estaba seguro que vendrías!”
”Amigo es aquel que llega
cuando todos se han ido." Anónimo

Para cambiar mi MUNDO



Para cambiar mi mundo
Cuando era joven y libre
y mi imaginación no tenía límites...
...Soñaba con cambiar el mundo.
Cuando maduré y me volví más sabio,
descubrí que el mundo
no cambiaría,
así que moderé mis aspiraciones y decidí cambiar únicamente a mi país.
Pero también descubrí que mi país
no cambiaría.
Al llegar a mi vejez
en un último intento desesperado
resolví cambiar únicamente a
mi familia y mi trabajo.
Pero ellos nunca lo permitieron.
Y ahora, al final de mi vida,
¡De pronto me doy cuenta!
Si tan solo me hubiera cambiado
primero a mi mismo...
Entonces con mi ejemplo habría cambiado a mi familia y mi trabajo
Con su inspiración y aliento,
habría podido mejorar a mi país...
Y quien sabe,
quizá podría haber cambiado
¡incluso el mundo! Anónimo

martes, 11 de noviembre de 2008

Las promesas tecnológicas de Obama



REVISTA DE WEBS


Las promesas tecnológicas de Obama

El presidente electo basa su programa en cinco ejes para el impulso del sector
Internet fue en su campaña una autopista que le condujo a la Casa Blanca. Barack Obama ha jugado un papel importante en la Red, entre otras cosas por su programa electoral en lo referente a la tecnología. Distintos medios de comunicación consideran que el sector ha sido muy desatendido en los últimos años y necesita un impulso, el cambio -repetido hasta la saciedad en la campaña electora norteamericana y acuñada ya por algunos partidos políticos en España- también puede llegar a Internet.
webs en español en otros idiomas
The Inquirer realiza un pequeño análisis y se pregunta si el primer presidente electo afroamericano logrará cumplir sus promesas. Compromisos que se basan en cinco ejes:
1. Neutralidad en la Red: Establecer normas y leyes para que todos los proveedores de servicios y empresas de telecomunicaciones trabajen en igualdad de condiciones. La regulación llegaría mediante leyes federales.
2. Penetración de la banda ancha: Es uno de los puntos que requieren mayor inversión puesto que contempla la mejora en infraestructuras de EE UU. Un cambio que debe posibilitar el avance a nivel de términos de velocidad de acceso a la Red, EE UU se encuentra en la posición número 15
3. Espectro inalámbrico: Obama prometió una revisión exhaustiva de los actuales usos del espectro inalámbrico. Además, quiere que los organismos gubernamentales controlen de forma más exhaustiva el espectro inalámbrico.
4. Externalización: El entonces candidato demócrata prometió la eliminación de las exenciones fiscales para las empresas que externalicen la producción, "pero que gracias a nuevas políticas con los visados, incrementará la contratación de ingenieros altamente capacitados y científicos para aumentar la competitividad", asegura The Inquirer.
5. Seguridad y privacidad: Obama aseguró que habría nuevas medidas para restringir el uso de la información personal en la Red, por ejemplo en los historiales médicos o la lucha contra el spam y el phishing.
TOMADO DE www.elpais.com del 11 de noviembre de 2008

CIBERPROFESIONES


Estos neomedios digitales... se esmeran en facilitar un puente o pasamanos que sirva para ponerle el cuerpo y las manos a emprendimientos reales que faciliten instalarnos en el mundo, cambiándolo en lo que podamos/queramos, en vez de mantenernos en el estado de conmiseración eterna en el que nos dejan los medios tradicionales (Piscitelli, 1998: 98) .

CIBERPROFESIONES
En la Sociedad de la Información es evidente que la profesión periodística está tomando nuevos rumbos, creando un gran futuro gracias a Internet que favorece no sólo a los empresarios de la comunicación, sino también a los profesionales de los mismos, ya que la diversificación del medio surgida a raíz de los avances tecnológicos ha originado la figura del ciberperiodista.
El debate abierto a raíz del nacimiento del ciberperiodista trajo consigo numerosas cuestiones a deliberar. El ciberperiodista desarrolla su profesión sobre la base del periodismo, pero la diferencia está en la forma de abordar la información. Es un profesional que aprovecha las tecnologías de la comunicación y la información para adaptar su perfil que se caracteriza por organizar la comunicación digital, desarrollar la formación continua de agentes así como gestar y crear conocimientos en entornos virtuales mediante una arquitectura de contenidos y procesos de comunicación.
Los periodistas digitales están sometidos a una serie de rutinas al igual que sus colegas de los medios tradicionales, y ante sus ojos se abren posibilidades laborales que están cada vez más en auge, debido a la continúa actualización tecnológica.
Actualmente existen varias clasificaciones para el desempeño del periodista digital en el mercado de trabajo, y la que mejor se adapta a mi personalidad y que me atrajo por el aporte que hace al campo laboral del ciberperiodista es la de Webmaster, pero también siento preferencia por el trabajo de Broker de información y el de Freelance digital.
Ser una Webmaster me permitirá tener un trabajo dinámico, que conjuga actualización, cambio de imagen, actualizar contenidos, establecer links, y sobre todo me hará crecer como profesional. El Trabajo de Freelance me permitirá disponer más de mi tiempo libre, pero a la vez me llena de responsabilidad ser la encargada de suministrar información desde un sitio que no tiene corresponsalía, pero que bajo mi criterio y con los medios digitales de los que disponga enviar la información que se produzca. El Broker de información es un gran reto profesional, porque tengo que demostrar mis habilidades para solventar situaciones de caos, convirtiéndolas en algo comprensible y con sentido. Pero cualquiera que sea la elección, lo importante es demostrar la calidad, ser periodista en cualquier medio y en las condiciones que nos impongan.
Actualmente estoy realizando la Práctica profesional de Impreso y esto me ha permitido comparar estos dos ejes del periodismo. Definitivamente se aprende muchísimo en la calle, buscando la fuente, contactando a las personas, a los hechos, visualizar y sentir la noticia de cerca. Visitar una comunidad, un barrio y sentir de cerca su problemática, plasmar esa información en un contexto diferente y que llega a personas de todos los niveles sociales, hace del periodismo de calle un aprendizaje en la labor social y en el espíritu de quien deberá ser un profesional apegado a la ética y a los valores morales.
En el otro lado está el periodismo digital, más de avanzada, moderno y con dosis de superación constante, muy vanguardista, quizás por tener la tecnología y el ciberespacio como herramientas de trabajo. Este campo laboral se adapta al estilo de vida de las grandes ciudades, que se mueven a la velocidad de la luz, una ebullición constante de medios que surgen por la necesidad de satisfacer nuevas demandas, de un público nuevo, dispuesto a interactuar, a decir lo que quiere y siente. Y con capacidad de agregar contenidos y personalizar estos medios. Me voy por la tecnología, porque mi mundo actual es de constantes cambios y necesito y quiero formarme como profesional de este nuevo medio, que me permitirá interactuar, ser enlace y sobre todo plasmar el conocimiento y el aprendizaje, que estoy recibiendo en la Universidad Católica Cecilio Acosta, y que de la mano de esta cátedra de Ciberperiodismo que me ha hecho querer este medio y terminar trabajando en el.

Como señalo Ramón Salaverria:”El advenimiento de Internet ha propiciado en el decenio de 1990 una revolución tecnológica que está modificando por completo los procesos de accesos, elaboración y difusión de la información. El éxito mundial de la Red supone en este sentido el principal factor de cambio para el futuro de las profesiones de la comunicación, y en particular del periodismo, pues atañe a su materia prima: La información”.

CIBERPERIODISTA



Internet es un canal de comunicación de dimensiones impresionantes que da para todo. Sería difícil determinar aquí con exactitud la cantidad de sitios Web que existen actualmente y si se trata de negocios o servicios que nacieron en la red, o que se trasladaron del ambiente cotidiano al ciberespacio, (aunque éste último sea tal vez también muy cotidiano para muchos por estos días) o que mantienen su espacio de mercado tradicional y ahora ocupan también un lugar en la Web.
En fin, gran parte del mundo empresarial ya está instalada en Internet. Si bien es cierto que todavía existe un grupo mayoritario de la humanidad excluido, en el mundo de los negocios es desde donde se ocupa con mayor propiedad el ciberespacio. Los medios de comunicación, como un sector del mundo de los negocios, también están instalados en buena porción en Internet. En síntesis, el asunto es que Internet presenta desde su origen la característica de universalidad -que aparenta decir que en ese ciberespacio caben todos- y aunque faltan muchos por entrar, el número de sitios Web que existen hoy es difícil de precisar para cualquier mortal.
Internet permite un flujo jamás pensado de información, es un lugar donde sobran datos e información. Cabe preguntar: ¿Quiénes se encargan de organizar los datos, de procesar y colocar en Red la información al servicio del usuario y de generar los contenidos que se publican en la Web?
La respuesta suena simple, si Internet da para todo, todos pueden suministrar datos, ofrecer información y elaborar contenidos para ofrecerlos en la Red. Sin embargo, desde el punto de vista periodístico la situación es más compleja -pero más que una amenaza se trata de una gran oportunidad- porque en los demás canales (medios) de comunicación que se conocen, son precisamente los comunicadores quienes tienen el deber y la responsabilidad de buscar los datos, procesar la información y elaborar el contenido que será expuesto a los usuarios.
En este sentido, Jesús Canga comenta que "para escribir sobre un tema no hace falta ser periodista, pero, en cambio, para escribir en un medio de comunicación sí; entonces, si consideramos a la red de redes como un entorno de comunicación, ¿por qué no están los periodistas redactando o incluso diseñando las páginas de administraciones públicas, entidades, universidades, grandes empresas, museos, etcétera que circulan por la red?"
Ante tal interrogante es bueno destacar que la ausencia de comunicadores sociales en Internet parece ir cediendo en los últimos años debido a las importantes discusiones que han ido surgiendo al respecto; porque los periodistas y comunicadores no están en la Red no porque nadie les haya llamado, sino porque además de ser poco tomados en cuenta, los profesionales de la comunicación social en su mayoría aún observan el ciberespacio con recelo. Para beneficio de todos, estas discusiones ya están abiertas en las escuelas de comunicación en el mundo, pero es un debate que apenas inicia, como sucede con la mayoría de los debates que se refieren a Internet.
Entretanto, Maria Teresa Sandoval adelanta un pronóstico alentador "cuando las empresas hayan montado y organizado su infraestructura tecnológica precisarán de periodistas que llenen sus páginas de contenidos veraces, creíbles y atractivos."
Entonces, reconociendo en el comunicador social a un generador de contenidos por excelencia, es evidente que en la Web (el gran espacio disponible para una cantidad infinita de contenidos) los comunicadores sociales tienen una oportunidad única de expansión. Indudablemente, con una formación adecuada que amplíe la noción sobre el ciberespacio y sus oportunidades y desafíos, los Periodistas tienen en sus manos los requisitos fundamentales y necesarios para ejercer su profesión en Internet, ya sea como profesionales de contenidos (que ciertamente lo son) o como ciberperiodistas: una nueva disciplina profesional que nace precisamente en la Red, porque si Internet está cambiando los modos de acceso a la información por parte de los usuarios, si ha revolucionado el proceso de comunicación tradicional, si ha generado reformas sustanciales en la economía mundial y en las empresas de comunicación, cómo no podría significar entonces también cambios dentro del perfil del comunicador.
Aparte de todas las afirmaciones anteriores, es bueno añadir que hace ya un tiempo la Red dejó de representar algún riesgo para los profesionales del periodismo. Ciertamente en los albores de la discusión que aún protagoniza la red de redes en el mundo, hubo algunos indicios de temor sobre la posible desaparición de los medios tradicionales y de los comunicadores sociales con ellos. Ya anteriormente quedó claro que los medios no tiene porqué desaparecer a partir de la llegada de Internet, porque sencillamente todo nuevo instrumento de comunicación no opaca a los ya existentes, cada adelanto tecnológico ha servido por el contrario para mejorar y complementar lo que ya existe. Así, Internet mejora y complementa a los medios tradicionales y a sus profesionales.
Al respecto, Edo, asegura que "la red no sólo no va a acabar con el periodismo sino que, por la cantidad creciente de información que brinda, hace imprescindible un trabajo de documentación, selección y tratamiento de la actualidad que nadie sabe hacer como un periodista. Lo que sí es cierto es que se trata de un periodismo distinto del que se ha hecho hasta ahora –y éste es, sin duda el aspecto que, desde el punto de la docencia universitaria, más nos interesa"
Por otra parte, además de la citada brecha digital que se refiere a las diferencias entre quienes tienen acceso a Internet y los que no, existen otras consideraciones que determinan que no todo aquel que tiene acceso a la Red tiene acceso a la información que busca, a algo relevante o de valor. En este sentido, Pisani dice que "Todos sabemos que la falta de acceso a la información también es un problema en buena parte de las sociedades del mundo desarrollado. Pero hay algo más preocupante: quienes tienen acceso pocas veces consiguen una información útil y relevante."
Como respuesta a los precedentes señalamientos, cabe decir que el comunicador social es un "buscador" por excelencia de información, por tanto, también tiene en la Red el deber de servir al procesamiento y búsqueda de datos e información para la creación de valiosos contenidos. En fin, destaca aquí de nuevo su misión como puente entre una cantidad inmensa de datos e información y el usuario, al que no sólo puede orientar en su búsqueda sino a quien puede ofrecer con propiedad el contenido preciso que le resulte pertinente.
En conclusión, la Red debe representar un espacio gigante de oportunidades para el comunicador social. Los investigadores de oficio ya han hecho su aporte en este sentido y ya existen documentos que determinan con propiedad todas las áreas de Internet dentro de las cuales el comunicador social tiene capacidad de desenvolvimiento. Queda ahora abierto el espacio para la creatividad, propia de los comunicadores sociales, para abrirse por sí mismos las puertas que en el ciberespacio apenas esperan ser tocadas, porque si hay algo bien claro es que no se puede trasladar a la Red el periodismo de siempre, Internet ya ha impuesto la idea de que las cosas no pueden hacerse ya de la misma manera. Debe ser por eso que se sigue hablando de una Revolución de Información.


Fuente: sala de prensa.org

Periodismo en la era de Internet



Las paradojas que plantea José Fernández-Beaumont:

"El caudal de la Red no sólo no anula la necesidad del periodismo en su más estricto y tradicional significado, sino que más bien la acentúa y potencia”, dice la profesora M. Pilar Diezhandino en Periodismo en la era de internet.
Y es cierto, pero también que el periodismo ha cambiado para siempre por la influencia de la tecnología y la mayor apertura y participación social permitida por internet.Quizá, quienes menos sepamos y hayamos podido todavía reaccionar somos los propios periodistas. Este trabajo es creativo, pero también muy rutinario y necesita de asideros que en los últimos diez años han sido removidos por el público, la tecnología, los propios medios, las fuentes y, también, el propio oficio.Las tres paradojas que plantea en el volumen José Fernández-Beaumont son desafíos a los que nos enfrentamos. “Paradoja 1: aumenta el consumo de internet, pero no cuaja una nueva forma de presentación.Paradoja 2: los sistemas de validación de la información (fuentes) se sacrifican en aras de la actualidad. ¿Qué sucede con la credibilidad?Paradoja 3: en el periodismo digital no se han consolidado nuevos géneros de tratamiento y presentación de la información”.Sí hay nuevas formas de presentación o visualización de la información, del hipertexto a la multimedia llegando a los mashups y la visualización dinámica de datos.La actualidad manda, tanto que aquí si convengo en que la credibilidad y el rigor queda muchas veces afectada.Sobre los géneros, hace tiempo que no recordaba una riqueza tal, aunque el imperio del despacho de agencia y la pirámide invertida ahogue a veces otras voces y estilos. Pero existen y cada día se desarrollan más.Otra cosa es cómo los categorizamos, estructuramos y hacemos canónicos.El análisis de diarios impresos y digitales del libro lleva a la conclusión de que los males del periodismo afectan a todos, más allá del soporte. La mayoría de esos males sólo se pueden tratar si se cambia el propio negocio del periodismo, se estimula la calidad y se reestructuran las redacciones.El periodismo digital ha traído algunos males propios, pero sobre todo ha exacerbado y dejado a la vista de todos los que ya veníamos sufriendo.La tarea del periodista sigue siendo contar historias. Apoyados ahora en más tecnología que nunca, capaz de ayudar en el procesamiento de información, pero también, y sobre todo, canalizadora de la participación del público y estimulante para construir nuevos procesos de criterio social y periodístico.Por eso cada vez más los medios quieren ser redes sociales construidas sobre la información y los contenidos, periodísticos y del público.Señalaba Jean François Fogel hace poco tres rupturas en el periodismo en internet: de la red fija al móvil, el usuario como miembro de una red social y el interés por la experiencia en lugar del conocimiento.La solución pasa por la tecnología, la creatividad, la gestión social de los contenidos y nuevas formas de narrar.Nada que no haya ocurrido otras veces en la historia del periodismo. Pero ahora nos toca a nosotros y el cambio de era a veces aterra. Pero bienvenida sea la destrucción creativa. Eso sí, hay que empeñarse y empujar.


sábado, 8 de noviembre de 2008

ARTICULO: ¿Qué gano si me porto bien?



Fuente: Catholic.net Autor: P. Fernando Pascual
“¿Y qué gano si me porto bien?”

Cuando un adolescente o un joven pregunta esto, quiere que le demos un motivo para portarse bien, para vivir éticamente, para ver si realmente vale la pena no seguir sus gustos sino lo que le dicen (o ya sabe) que es correcto.
Cuando es un adulto quien hace esta pregunta, quizá lo hace porque los golpes de la vida le llevan a pensar que actuar honestamente no siempre produce felicidad. Incluso, porque cree que los malos, con su aparente victoria y su sonrisa de triunfo, muestran que es posible ser felices en medio del vicio y la injusticia.
Necesitamos demostrar que no hay verdadera felicidad sin vivir éticamente. Lo cual implica tres cosas. Primero, tener una idea clara de lo que es la felicidad. Segundo , comprender bien lo que es la ética. Y tercero, ver que el único camino para ser felices es vivir éticamente.
¿Qué es la felicidad? Alguno podría pensar que la felicidad coincide con satisfacer cualquier deseo de las personas, o con vivir según las opiniones que están de moda. Entonces sería feliz el que realiza sus sueños de pirómano, o el que abusa de los pobres a través de la usura, o los que simplemente se contentan con escuchar mil veces la música de moda sin molestar a nadie y sin dejar que nadie les moleste.
Intuimos que esta respuesta es muy insuficiente, pues si identificamos la felicidad con seguir cualquier deseo, cualquier capricho, millones de personas que no logran lo que anhelan serán infelices. A la vez, serían felices quienes llevan a cabo fechorías sin nombre, como los criminales o los terroristas que “gozan” y aplauden cada vez que consiguen matar a víctimas inocentes.
La felicidad tiene que ser algo mucho más profundo y más noble. Según pensadores como Platón, Aristóteles, san Agustín y santo Tomás, la felicidad sería el resultado de alcanzar la plenitud humana. Es decir, consistiría en vivir de acuerdo con lo que significa nuestra naturaleza vista no de modo parcial (caprichos, ocurrencias) , sino de modo integral: con nuestra alma y con nuestro cuerpo, con nuestras aspiraciones personales y con nuestra condición de hombres que viven en sociedad y abiertos a lo eterno.
Estos grandes pensadores griegos y cristianos reconocieron que el hombre es sensible y espiritual, “solitario” y miembro de un grupo, temporal y eterno, necesitado de bienes materiales y capaz de prescindir de los mismos por motivos superiores. Su felicidad sólo es posible si alcanza su plenitud en todos esos campos.
Definir así la felicidad no evita, sin embargo, un serio problema: cualquier vida humana está continuamente sometida a imprevistos, en todos los niveles, personal y social, corporal y espiritual. ¿No era otro griego, Solón, quien afirmaba que no podemos llamar a nadie feliz mientras viva, sino sólo cuando haya cerrado la historia de su existencia terrena?
Este problema nos hace mirar más allá de la muerte, y preguntarnos por lo que pueda haber detrás de la frontera. De lo contrario, tendríamos que aceptar trágicamente que muchos hombres honestos han sufrido enormes desgracias, mientras muchos malhechores presumen de aparentes “alegrías”. Y que luego, unos y otros se pierden en la nada, como si no hubiese ningún juicio que pusiese las cosas en su sitio, como si no existiese ningún Dios que llene de gozo a los buenos y que “castigue” a los criminales irredentos.
No basta, desde luego, con suponer y “esperar” que exista otra vida para completar la idea de felicidad: sobre un punto tan importante hace falta la máxima certeza posible. La misma filosofía ha ofrecido buenos argumentos para mostrar que el hombre es un ser inmortal, que la muerte no absorbe a quienes llegan a la tumba. Argumentos , hay que reconocerlo, que no todos aceptan, pero eso no les priva de validez. También hay quienes piensan que la violencia puede ser usada cuando a uno le beneficia, y no por ello la idea contraria deja de ser verdadera y defendible desde un punto de vista simplemente racional.
Podríamos decir, como una primera conclusión, que la felicidad consiste en la plenitud integral del hombre. Una plenitud que le permite desarrollar armónicamente sus distintas dimensiones, sea como persona individual, sea como persona en sociedad, sea en el tiempo, sea en la eternidad. Cuando la plenitud se consigue, somos felices. En el cuerpo y en el alma, con los bienes materiales y con los amigos verdaderos, con las satisfacciones de una vida plena que pone orden a tendencias no siempre orientadas a lo bueno, y que acrecienta las potencialidades espirituales de quienes buscan lo noble, lo bello.
Lo anterior nos pone ya en camino para buscar una definición de lo que sea la ética. Si la felicidad consiste en lograr esa plenitud integral a la que todos estamos llamados, la ética no podrá ser un conjunto de normas, leyes o costumbres que nos aparten de ese objetivo, sino que tiene que orientarnos necesariamente a conseguir una meta tan valiosa.
Por desgracia, a lo largo de los últimos 300 años se han elaborado teorías sobre la ética que han dejado de lado un profundo y serio estudio sobre el hombre. En vez de reconocer las dimensiones fundamentales que componen la naturaleza humana, se han limitado a analizar deseos, sentimientos, estados psicológicos de las personas.
En este contexto, algunos han afirmado que es bueno aquello que nos llena de una satisfacción más o menos profunda, que es malo aquello que nos provoca inquietudes o sentimientos de fracaso. Si aceptásemo esto, habría que reconocer que hay tantas visiones éticas como ideas pasan por las cabezas y los corazones de millones de seres humanos que viven de modos muy distintos entre sí.
Otros autores, más que fijarse en el sujeto que actúa, han elaborado sus teorías éticas con la mirada puesta en la sociedad. Según estas teorías, son los demás, los otros, esa “mayoría” que aprueba o condena lo que hacemos, quienes imponen costumbres y normas, quienes dicen lo que es bueno o lo que es malo. Lo cual lleva a un sinfín de problemas, pues a lo largo de los siglos y a lo ancho del planeta, las normas han sido y son sumamente diferentes. Para los antiguos griegos y romanos era algo aceptable el eliminar a los niños defectuosos, el hacer esclavos a los vencidos, el ver a la mujer como alguien inferior y sometido. Para muchos modernos, el aborto es visto como un “derecho”, e incluso un deber, cuando se trata de evitar el nacimiento de hijos no deseados. Y los ejemplos se podrían multiplicar casi hasta el infinito.
Ni el subjetivismo ni el sociologismo nos llevan a comprender lo que es la ética. Entonces , ¿qué es la ética? En su definición más profunda, es una disciplina que nos ayuda a orientar nuestros actos libres en orden a conseguir, en la medida de lo posible, la realización completa de nuestra humanidad. Aunque tengamos que sacrificar algún deseo no muy loable, aunque tengamos que enfrentarnos a las ideas de los que viven a nuestro lado.
Esta definición se apoya en una antropología integral: una antropología que no deje de lado lo corpóreo, como en ciertas corrientes “angelistas”. Ni tampoco lo espiritual, como en los materialismos que han querido sofocarnos durante más de 200 años, y que no acaban de desaparecer en las cabezas de algunos pensadores que se declaran “iluminados” en medio de la oscuridad de sus dudas y sus errores...
Con las definiciones de ética y de felicidad que acabamos de esbozar en cierto modo ya estamos en vías de entrever el nexo entre ética y felicidad. Si la felicidad consiste en la plenitud del vivir humano, y si la ética nos ayuda a orientar nuestros actos hacia esa plenitud, entonces la ética nos debería llevar a ser felices. Es decir, quien vive éticamente se pone en marcha para vivir plenamente su condición humana, y en la medida en que lo logra alcanzará la deseada felicidad.
Aquí, sin embargo, hay que reconocer de nuevo que un sinfín de obstáculos nos separa de la meta. De modo especial, podemos fijarnos en dos aspectos ya en parte mencionados anteriormente.
El primero consiste en la fragilidad de nuestro cuerpo. Vivimos una existencia temporal en la que la enfermedad, los imprevistos, los peligros de todos los días, ponen en juego nuestra integridad física y nuestras posibilidades de llevar a cabo aquello que desearíamos hacer.
Si una madre o un padre anhelan cuidar a sus hijos y se enferman, la debilidad del cuerpo les aleja de su deseo paterno. No podrán mostrar su amor y su generosidad con aquellos actos con los que antes atendían a cada hijo. La pena profunda que experimentan nace de ese sentirse impedidos, “fracasados”, ante un deseo vehemente, profundo, noble.
En segundo lugar, constatamos la fragilidad de nuestra voluntad. Hay momentos en los que vemos con claridad que un acto nos conviene, que es bueno, que beneficia a otros. Luego, el cansancio, la pereza, el miedo al fracaso o a las críticas, nos acorralan, y no hacemos aquello que deberíamos y que nos habíamos propuesto.
Los casos son infinitos. Un señor que se había comprometido a visitar a un amigo enfermo termina la tarde en el bar junto a sus amigos. Un joven que estudia medicina y tiene que pasar un examen vuelve a suspender porque prefirió ir a la discoteca en vez de dedicar la tarde para hacer sus deberes universitarios. Un político sabe que esta decisión le quitará votos pero beneficiaría al país, y al final prefiere ceder al miedo y opta por otra decisión más cómoda que le permita mantenerse en el poder aunque a la larga provocará muchos males sociales. Estos y otros miles de ejemplos muestran la debilidad que nos asalta, sea por miedo, sea por intereses turbios, sea por otros factores.
Por eso, el camino hacia la felicidad está lleno de baches, de accidentes, de fracasos. Unos, que escapan a nuestro control. Nos llegan, previstos o imprevistos, y parecen truncar proyectos profundamente acariciados. Otros, que pudimos haber evitado, y no lo hicimos porque no quisimos o no supimos vencer perezas, deseos de placer o ambiciones de poder, porque nos dejamos esclavizar por un “triunfo” aparente.
Al mirar hacia atrás, y al ver nuestro presente, pensamos: ¡qué difícil resulta llegar a la plenitud humana! Parece un camino lleno de insidias, parece que no hay posibilidad alguna de ser felices. Sin embargo, quien es capaz de orientarse siempre hacia el bien, quien forma su conciencia y la sigue gustosamente, quien antepone la verdad y la justicia a cualquier interés egoísta, podrá quizá no realizar algunos de sus sueños... Pero sentirá en su corazón que, a pesar de todo, ha querido hacer el bien, y ello produce una felicidad profunda, que permite brillar en una cama de dolor, en un campo de exterminio, en una casa mientras se vive abandonado por familiares y amigos, con una luz que es propia de almas grandes.
Esa luz nos lanza hacia lo eterno, descubre que existe un Dios que no es indiferente a la vida de sus hijos. Un Dios que acompaña a los débiles, levanta a los caídos, ayuda a los necesitados, consuela a los tristes, da la felicidad a los buenos, los justos, los sinceros, los limpios...
Vale la pena vivir a fondo los principios éticos. Vale la pena construir la vida no según el capricho del instante, sino según aquello que no pasa. Vale la pena arriesgarse a aparentes fracasos en el tiempo, cuando lo eterno llena de esperanza y da una felicidad profunda que inicia aquí abajo e ingresa, de un modo que aún no vislumbramos plenamente, en el cielo.

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domingo, 2 de noviembre de 2008

CIBERPERIODISTA


En el actual escenario de las nuevas tecnologías dos premisas tiene más vigencia que nunca: El periodismo sigue siendo periodismo y el periodista en internet es ante todo periodista.
La forma de redactar la noticia en un periódico on-line es completamente distinta y aporta un nuevo lenguaje; la estructura hipertextual de los contenidos y la articulación multimedia de los formatos de información son la base de este nuevo lenguaje innovador.
El nuevo periodista debe adaptarse a las características de este nuevo medio, rapidez y brevedad lo caracterizan y son la clave del periodismo electrónico. La gente quiere estar informada lo antes posible y enterarse de las noticias en el momento que ocurren, el ciberperiodista tiene esta gran opción ya que una de las características de los cibermedios es la inmediatez de la noticia, y tiene que saber manejar y procesar la información que va llegando para dársela a conocer a la audiencia deseosa de informarse al instante.
Así mismo aparecen nuevos roles, nuevas funciones y nuevas necesidades formativas para el profesional del periodismo on-line. El ciberperiodista ha de ser un experto en el uso de las nuevas tecnologías y debe caracterizarse por:
- Ser un profesional que conoce características de la estructura de los medios digitales.
- Es un periodista capacitado para producir información en tiempo real.
- En un periodista que adquiere el rol de filtro de información y de orientación de usuarios.
- Es un experto en el manejo de las redes telemáticas, especialmente internet. Es capaz de utilizar la red como fuente de información y noticias. Conoce cómo encontrar, verificar, contrastar información a través de internet.
- Es un gestor de información dotado de amplias capacidades para la clasificación, el almacenamiento, la distribución de muchísima información de diferente naturaleza.
- Es un profesional capaz de generar mensajes informativos adaptados a las características de la red, según las rutinas de producción de los medios on-line.
- Es un profesional familiarizado con las características, las aplicaciones y el uso de herramientas de software relacionadas con el Ciberperiodismo.
En un mundo cada vez más interconectado el papel del periodista está cambiando, hay que prepararse y adecuarse a las nuevas tecnologías. La era digital ha revolucionado los medios de comunicación y esto ha generado el nacimiento de un nuevo profesional, con un nuevo perfil, acorde con los avances tecnológicos. Este nuevo ciberperiodista demanda estudios, preparación, capacitación e investigación como una manera de prepararse y poder laborar eficazmente en esta nueva posibilidad comunicacional.
Al nuevo periodista se le exige mayor conocimiento, un profesional que sabe producir piezas para los medios y elaborar información, acorde con una aptitud de informar, escribir y editar bien. Aprender a informar y narrar historias con la capacidad de los nuevos medios en mente.
El nuevo comunicador ante todo debe respetar y asumir el código de conducta ética del periodista, nunca debe olvidar que su finalidad es informar y que a toda información debe darle un significado. El mayor reto es jerarquizar, analizar e investigar en un inmenso canal de contenidos.

PERIODISTAS EN LA ERA DIGITAL






Periodistas para la era digital
En la última década se han producido cambios que en otras épocas hubiesen costado siglos para ser incorporados en la sociedad. Prueba de ello fue la invención de la imprenta de Gutenberg, a mediados del siglo XV, que tardó más de un siglo para que la sociedad comenzara a utilizarla para la producción de los primeros periódicos, innovación tecnológica que revolucionó la historia del hombre durante más de cuatro siglos. No obstante, la primera página Web salió en 1993 y, en menos de 10 años, medios de comunicación, empresas e instituciones de todo tipo, actividades personales, bibliotecas, comercios y otros ya la utilizaban como medio de información y herramienta del proceso globalizante, unos más tímidos que otros, pero lo cierto es que en poco tiempo esta innovación radical revolucionó el mundo entero.
Los medios impresos están involucrados en este proceso, la tecnología está modificando las prácticas tradicionales del quehacer periodístico. Quizás es una de las revoluciones más significativas, por cuanto permite el surgimiento de un nuevo medio de comunicación denominado por algunos autores (Armananzas y otros, 1996; Díaz Noci, 2001; Flores y col. 2001; Negroponte, 1999) ciberperiodismo, periódico interactivo multimedia, periodismo digital y otros.
Lo cierto es que el periódico impreso tradicional trae noticias del día de ayer, cuando el digital permite la inmediatez de la noticia. Además, el impreso tiene límites en cuanto al contenido, porque está ceñido al espacio del papel, mientras que en el digital la información es en bits, ilimitada y, además de ello, permite usar hipervínculos para ampliar la información. En el impreso no se pueden escuchar las declaraciones de la fuente de información, mientras que en el nuevo formato sí, además de permitir el uso de bases de datos para hacer búsqueda de la información, inclusive, retrospectiva, por autor, tema, fecha, y otras múltiples opciones. Ahora es posible hacer un medio personalizado, a la medida y a las necesidades del usuario.


Nuevo medio de comunicación
Todo ello refleja una clara evidencia de que estamos ante la presencia de un nuevo medio de comunicación social que demanda estudios, capacitación e investigación como una forma de preparar y prepararse para laborar eficazmente en esta posibilidad comunicacional que, así como en su tiempo la radio, la prensa y la televisión requirieron especialización, ahora los medios digitales también la demandan.
La era de la información digital plantea a los periodistas grandes retos, derivados de la coexistencia de medios tradicionales con nuevas posibilidades comunicacionales que abren espacios a un mundo interactivo, inmediato y globalizado, donde la formación del comunicador social demanda renovadas prácticas educativas que le permitan, al futuro egresado, adquirir competencias y saberes para defenderse en un mercado ocupacional que cada vez exige más y mayores capacidades tecnológicas, así como también la fusión entre prácticas profesionales convencionales y emergentes, y una mayor creatividad e interdisciplinariedad del conocimiento. La gran interrogante: ¿las escuelas o facultades de Comunicación Social están transformando su dinámica curricular considerando estos aspectos?
Con la aparición de Internet y el desarrollo de las páginas web, el periodismo cambió como nunca en la historia. Ahora es posible concebir un nuevo hacer de la profesión, basado en sistemas de producción automatizados, fusión de medios tradicionales en un producto interactivo y multimedia caracterizado por la incorporación de video, audio, textos, sistemas de búsquedas, actualizaciones inmediatas, participación del usuario, etc. Además, las tradicionales fuentes de información se amplían y demandan otras competencias al futuro comunicador. A partir de estos y otros cambios surge un nuevo concepto de periodismo, que involucra un intercambio automatizado de información entre miles de personas de todo el planeta, que quizás pueda llamársele ciberperiodismo o cibercomunicación.


Mezcla de muchas tintas
De cara al siglo XXI, la profesión del comunicador social se ha convertido en una mezcla de muchas tintas: por un lado el periodismo impreso coexiste con el audiovisual y, por el otro, toma fuerza el medio digital que une la tradicional prensa, radio y televisión con un mundo donde los átomos y los dígitos permiten la interactividad, la inmediatez, la consulta a bases de datos, la compra desde el anuncio y otras muchas opciones que exigen del periodista unos cimientos formativos sólidos para cumplir con el nuevo rol. Sobre este aspecto, Díaz Nocci (2000) señala que las facultades de Periodismo siguen, en su mayoría, aferradas a unos planes de estudio un tanto desfasados y escasamente dinámicos, que no atienden a las demandas actuales del mercado ocupacional.
Al respecto, Meso (2003) plantea que los futuros profesionales de la comunicación se enfrenten al reto de unos estudios universitarios enmarcados en la tradicional cultura del texto y de la clase magistral. En ese sentido, no extraña que se produzcan asimetrías que agudizan el distanciamiento generacional existente entre enseñantes y enseñados.
Lo cierto es que, en la actualidad, la conformación de desafíos y retos en la formación del comunicador social del siglo XXI se sustenta en la posibilidad de transferir conocimientos y experiencias, orientadas a fortalecer los saberes de los educandos en el área de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), pues allí está el nuevo campo de trabajo y el mayor reto que deberán emprender quienes hoy están formándose en las distintas escuelas de comunicación social. Afortunadamente, las tecnologías de la información permiten un desarrollo personal, profesional y social de mayor calidad, pero, al mismo tiempo, no se debe olvidar que se están convirtiendo en un germen de separación y exclusión social.
Sin embargo, su avance e introducción en la educación superior no está a la par, porque hay una resistencia al cambio, pasando por la presencia de una cultura universitaria tradicional y un analfabetismo tecnológico institucional. Todos estos elementos plantean la revisión urgente de los planes de formación del profesorado, pues -al parecer- prevalece un modelo en el cual los profesores universitarios no han cambiado desde hace bastante tiempo su estructura de comunicación. Las nuevas estrategias instruccionales se han introducido sin reflexionar en lo que se puede hacer en beneficio del quehacer profesional y académico del periodismo, sino solamente pensando en cómo agregarlas mecánicamente a las estructuras existentes.

BIBLIOGRAFIA:
http://www.saberyaprender.blogspot.com/
http://www.wikipedia.com/
http://www.periodistadigital.com/
http://www.maestrodelweb.com/